Una colisión en el tráfico diario de vehículos, aunque ocurre sin ser deseada, es una situación a las que se pueden ver sometidos todos los conductores en cualquier momento. Conocer cómo proceder en un incidente este tipo es importante para garantizar la seguridad de todos los implicados, pero más si cabe lo es respetar el deber que nos impone la normativa de tráfico vigente en España.
Por eso, en este artículo haremos un breve repaso sobre cuáles son las obligaciones que deben tener en cuenta los conductores en el caso de verse implicados en un accidente en el tráfico.
Detenerse de forma segura
Lo primero que la ley reclama es detener el vehículo de forma segura y sin causar peligros a los otros posibles usuarios de la carretera. Aunque el choque sea leve, está prohibido abandonar el lugar del accidente sin prestar auxilio o sin atender las responsabilidades que se derivan de la situación.
Es fundamental, siempre que sea posible, estacionar el vehículo en una zona segura, encender las luces de emergencia y colocar los triángulos de señalización, o si ya se cuenta con una baliza V16, colocarla de inmediato para alertar a otros conductores y evitar nuevos incidentes. No detenerse tras un accidente se considera un delito de omisión de socorro, penado por la ley.
Prestar auxilio
Una de las principales obligaciones de cualquier conductor involucrado en un accidente es prestar auxilio a las personas que puedan estar heridas. Esto incluye evaluar la situación y, si es necesario, llamar a los servicios de emergencia a través del 112, proporcionando toda la información posible sobre la localización y el estado de los heridos.
Aunque muchas personas pueden sentirse inseguras sobre qué hacer en caso de heridos, la normativa no exige ser un experto, sino actuar de manera responsable. Lo más importante es no mover a los heridos a menos que haya un riesgo inminente, como por ejemplo, fuego o peligro de explosión. Un movimiento incorrecto puede agravar las lesiones de los heridos, por lo que debemos extremar la precaución en caso de realizarlo.
Avisar a las autoridades
Una vez asegurada la situación, la ley obliga a los conductores a comunicar el accidente a las autoridades. Este paso es esencial, sobre todo si hay heridos, fallecidos o daños materiales importantes. Las fuerzas del orden se encargarán de tomar las declaraciones de los implicados, realizar el atestado y regular el tráfico si fuera necesario.
Además, en el caso de que el accidente cause lesiones graves o fallecimiento, es imprescindible no manipular ni mover los vehículos involucrados hasta que llegue la autoridad competente, salvo que sea necesario para evitar nuevos accidentes.
Intercambiar información
En un accidente sin heridos de gravedad, los conductores deben intercambiar sus datos personales y los de sus respectivos seguros. Esto incluye nombre, dirección, número de teléfono, matrícula del vehículo y datos de la póliza de seguro. La ley exige que ambos conductores cooperen en este intercambio, ya que será esencial para la resolución del siniestro por parte de las compañías aseguradoras.
También es recomendable tomar fotos del accidente y recoger información de posibles testigos, que pueden ser de gran ayuda en caso de conflicto sobre la responsabilidad del accidente.
Notificar el accidente al seguro
La legislación española establece que los conductores tienen un plazo máximo de 7 días para notificar el accidente a su aseguradora. Es importante hacer esta comunicación lo antes posible para que la compañía pueda gestionar los trámites correspondientes, como la reparación de los daños o el pago de las indemnizaciones, si las hubiera.
En caso de que no se notifique el accidente dentro de ese plazo, el conductor puede enfrentarse a problemas con su aseguradora, que podría rechazar parte de la cobertura o dificultar la tramitación del siniestro.
Mantener la calma
Aunque la normativa no lo menciona de manera explícita, uno de los aspectos más importantes para cumplir con todas las obligaciones legales tras un accidente es mantener la calma. Los nervios o la tensión pueden hacer que se cometan errores o que se pasen por alto pasos esenciales, como el auxilio a heridos o la correcta señalización del accidente.
En definitiva, saber cómo actuar correctamente tras un accidente no solo es un deber legal, sino también una cuestión de civismo y seguridad vial.
Cumplir con estas obligaciones puede marcar la diferencia entre un accidente bien gestionado o una situación que puede empeorar, tanto desde el punto de vista legal como humano.